La misión que nos encargó Cristo no fue exclusivamente para los sacerdotes, religiosos o laicos consagrados; fue una misión que debe cumplir todos los bautizados. ¡Tú puedes ayudar a difundir la Buena Nueva a quien no la conoce! Colabora con tu oración, sacrificios, testimonio de vida y ayuda económica.

Tú también puedes ayudarnos a que más jóvenes seminaristas nativos de los continentes africanos, asiáticos u oceánicos terminen sus estudios y se conviertan en un ejemplo vivo de Cristo en tierras de misión. Colabora con tu oración, sacrificios o ayuda económica.

Como pequeño misionero, tú también puedes seguir ayudando a más y más niños que tanto lo necesitan en los cinco continentes. Colabora con tu oración, sacrificios o ayuda económica.