Cooperación misionera

Toda la Iglesia —es decir, los niños, jóvenes, solteros, casados, consagrados y sacerdotes— está llamada a contribuir al desarrollo de la misión con una colaboración activa.

Esta participación de las comunidades eclesiales y de cada bautizado en el anuncio de la Buena Nueva y la implementación del Reino es conocido como “cooperación misionera” y se puede realizar de diversas maneras: la oración, el testimonio, el sacrificio, el trabajo propiamente como misioneros y la ayuda económica.

Para realizar e incrementar esta cooperación misionera, el Papa se sirve sobre todo de las Obras Misionales Pontificias (cfr. Cooperatio missionalis).