La Obra de San Pedro Apóstol (OSPA)

Las Obras Misionales Pontificio Episcopales por medio de la Obra de San Pedro Apóstol convocan, al concurso de la oración por las Vocaciones Nativas. 

Objetivo: Con el fin de fomentar en el pueblo de Dios, la urgente responsabilidad de orar por las Vocaciones Nativas en las iglesias jóvenes y enriquecerla con el don de la oración de las diferentes congregaciones, institutos y grupos misioneros, al servicio de la misión ad gentes. En comunión con la conferencia del Episcopado en México.

 

OSPA- Obra de San Pedro Apóstol

La Obra de San Pedro Apóstol nace en Francia (1889) por la propuesta de Mons. Cousin, Vicario Apostólico de Nagasaki, Japón. Mons. Cousin, obispo misionero, quería formar sacerdotes indígenas, capaces de anunciar el Evangelio y hacer que la Iglesia creciera en medio a su mismo pueblo. Para esto, era necesario construir y apoyar seminarios en la ‘tierras de Misión’.

Para realizar este proyecto, Mons. Cousin se dirige a Jeanne Bigard y a su madre Stéfanie, de familia acomodada de Normandía.

A la muerte de su padre, Jeanne vende todos sus bienes y les destina a las misiones, se retira con la madre a un pequeño apartamento de dos habitaciones, dedicándose totalmente a la organización de oraciones y recogidas de fondos para la construcción del seminario japonés de Mons. Cousin.

Su nutrida correspondencia epistolar con los numerosos misioneros presentes en diferentes países, la lleva a querer implicar a otros grupos de personas para buscar apoyo económico y espiritual para otros proyectos misioneros. De la organización de estos grupos de laicos católicos nace, entre 1889 y 1896, una Asociación que llegará a ser después la Obra de San Pedro Apóstol. En 1894 Jeanne Bigard imprime su primer Manifiesto dirigido a todos los cristianos para fomentar esta ayuda al desarrollo de las Misiones Católicas. En 1896 se reúne por primera vez el Consejo de Administración de la Obra y se imprime el primer fascículo de propaganda.

La Obra se funda oficialmente en 1889 en la ciudad de Caen, en Francia. La sede se traslada en un primer momento a París en 1901, y sucesivamente a Friburgo, en Suiza. Desde 1920 la sede se encuentra en Roma.

El Papa León XIII, con la Carta Encíclica Ad extremas Orientis, recomienda la Obra a toda la iglesia, y el 3 de mayo de 1922, Pío XI declara la Obra de San Pedro apóstol “Pontificia”, junto con las otras dos precedentes (Propagación de la Fe e Infancia Misionera).

La Obra de San Pedro Apóstol promueve, en las comunidades cristianas, el conocimiento de la necesidad de desarrollar el clero local y la vida consagrada en las Iglesias misiones de reciente fundación.

Anima y coordina la colaboración misionera en todas las Iglesias locales, por medio del ofrecimiento de la oración, de sacrificios y de dinero, para apoyar la formación de los futuros sacerdotes y religiosos y religiosas de las Iglesias jóvenes, y la necesaria preparación de sus formadores.

Recoge y distribuye ayudas económicas para apoyar los seminarios y las casas de formación de los jóvenes religiosos y las jóvenes religiosas, en colaboración con las comunidades cristianas locales y bajo la guía de sus pastores.

La colaboración económica de la Obra de San Pedro apóstol se realiza por medio de los Subsidios Ordinarios para el mantenimiento de los seminaristas, novicios y novicias; los Subsidios Extraordinarios para la construcción de nuevos seminarios y para los proyectos de autofinanciación de los ya existentes; las Becas y las “Intenciones de Santas Misas” para apoyar a los formadores y sus programas de estudio.

¿Qué es la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol?

Es una institución de la Iglesia Universal fundada para sensibilizar al pueblo cristiano sobre las necesidades de la formación del clero local, de las religiosas y los religiosos en las Iglesias de Misión y para invitarle a colaborar espiritual y materialmente a la formación de los candidatos al sacerdocio y a la vida religiosa.


¿Cómo ha nacido la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol?

La Obra es fruto de la pasión misionera de Jeanne Bigard y de su madre Stéphanie que, al final del siglo XIX, en Francia, pusieron las bases de la Obra, llamando la atención de toda la Iglesia sobre el insustituible papel reservado al clero local en las misiones y promoviendo el sustento espiritual y material.
Nacida, pues, como una iniciativa particular inspirada por el Espíritu Santo, la Obra se ha extendido rápidamente con el apoyo de la Santa Sede que, después, le dio el carácter de Obra Pontificia (3 de mayo de 1922) con el fin de garantizarle una mayor eficacia y un carácter universal.


¿En qué sentido la Obra es “Pontificia”?

Es Pontificia porque es una Institución al servicio del Papa y del Colegio de los Obispos. En virtud de su ministerio de Pastor Supremo de la Iglesia y en comunión con todos los Obispos del mundo, el Santo Padre tiene, mejor que cualquier otro, una visión global de las necesidades de cada Iglesia Local.
A Él incumbe recordar a los otros Pastores su responsabilidad misionera universal e invitarles a participar a un esfuerzo común entre ellos y junto con él en vista de la evangelización del mundo. El Papa ejerce su autoridad sobre las Obras Misionales Pontificias a través de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos.


¿Qué ayuda concreta ofrece la Obra de San Pedro Apóstol?

Las ayudas de la Obra de San Pedro Apóstol se distribuyen bajo forma de subsidios ordinarios y subsidios extraordinarios. Son ordinarios los subsidios destinados al normal funcionamiento de los seminarios y concedidos anualmente en base del número de seminaristas y novicios y novicias.
Los subsidios extraordinarios se conceden para la construcción de nuevos seminarios, eventuales reestructuraciones, ampliaciones o para otras necesidades importantes del seminario.


¿Cómo se recogen y se distribuyen los subsidios de la Obra de San Pedro Apóstol?

La Obra ha constituido un Fondo Mundial de Solidaridad propio alimentado por los donativos enviados cada año por las comunidades cristianas de los 120 países en los cuales se lleva a cabo la sensibilización misionera. También participan en este Fondo las jóvenes Iglesias que se benefician de las ayudas que distribuye la Obra.
El espíritu que las anima es el mismo de las primeras comunidades cristianas: “vendían sus posesiones y sus bienes y repartían el precio entre todos, según la necesidad de cada uno” ( Hch 2, 45). Este Fondo exprime el sentido católico, universal de la comunión eclesial. La Obra se preocupa de las necesidades de todas las jóvenes Iglesias, sobre todo de las más necesitadas, porque han sido fundadas recientemente o porque se encuentran en países con escasos medios económicos.
Las peticiones de ayuda llegan al Secretariado Internacional de la Obra (en Roma) que se encarga de recogerlas por continentes y país de procedencia; a continuación son sometidas a un primer examen con objeto de verificar si existen todos los requisitos objetivos necesarios; siempre es necesaria la aprobación de las autoridades eclesiásticas locales.
Sucesivamente se prepara una propuesta de asignación de subsidios para cada seminario, que todos los Directores Nacionales de las Obras Misionales Pontificias discuten durante su Asamblea General anual que tiene lugar en Roma en el mes de mayo, bajo el patrocinio de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos.
Los Directores proveen colegialmente a la definitiva aprobación del plan de asignación de los subsidios, que después son enviados a los seminarios interesados a través de las Nunciaturas Apostólicas.

¿Quién presenta las solicitudes de ayuda?

El Rector, para los seminarios mayores y propedéuticos. El Obispo o el Rector, para los seminarios menores. Los superiores religiosos, para los noviciados. Las peticiones de ayuda para el mantenimiento (subsidios ordinarios) deben llegar por medio de un formulario específico antes del 31 de enero.
Las solicitudes para construcciones, ampliación, reestructuración y otras necesidades del seminario (subsidio extraordinario) se envían igualmente  por medio de un formulario apropiado antes del 31 de enero. Todas las solicitudes deben llegar a través de la Nunciatura Apostólica local.


¿Se ofrecen ayudas también a las Congregaciones Religiosas?

Aunque la prioridad de la Obra sea la formación del clero diocesano, la Obra también concede subsidios para el mantenimiento de los novicios y de las novicias del Primer año canónico de los noviciados situados en los Países de Misión.
Tales solicitudes son presentadas por el Superior de la Congregación recogidas por la Conferencia de los Superiores Mayores de la propia nación, y enviadas a nuestro Secretariado Internacional a través de la Nunciatura Apostólica local. Todas las peticiones para los noviciados deben llegar a nuestra Oficina antes del 31 de julio.


¿Está prevista una ayuda para los estudios universitarios de los sacerdotes?

En cuanto a la formación universitaria del clero local, la Obra de San Pedro Apóstol, contribuye mediante la concesión de becas para cursos de especialización, que se efectúan sobre todo en los Institutos Superiores de África.
Los sacerdotes que cursan sus estudios en las Universidades romanas están hospedados en los colegios misioneros de la Fundación Pontificia Domus Missionalis, (San Pedrro, San Pablo, San José), y son subsidiados con el fondo de la Jornada Misionera Mundial, administrado por la Pontificia Obra Misionera de la Propagación de la Fe.
Los Obispos que deseen presentar candidatos para estos colegios, tienen que hacer llegar la petición a la Congregación para la Evangelización de los Pueblos antes del 31 diciembre.


¿Existe la misma posibilidad de estudios superiores también para las religiosas?

El mismo Fondo de la Jornada Misionera Mundial subsidia también el Colegio Mater Ecclesiae, de la Domus Missionalis, en Castel Gandolfo (Roma), que hospeda las religiosas provenientes de los países de Misión.
Las Superioras de las Congregaciones que desean enviar alguna religiosa a estudiar en Roma, pueden dirigir la petición a la Directora del Colegio. Los términos válidos para la presentación de las solicitudes son los mismos de los sacerdotes (31 diciembre).


¿La Obra de San Pedro Apóstol interviene también en casos de emergencia?

La actividad de la Obra se enmarca dentro de una óptica de cooperación planificada y regular que no excluye, de todos modos, la concesión de ayudas para necesidades particulares e imprevisibles, en el ámbito específico de su campo de acción.


¿Cómo se puede apoyar la Obra de San Pedro Apóstol?

El testimonio de una vida evangélicamente inspirada, el ofrecimiento de sacrificios, la oración cotidiana y el compromiso concreto, incluso en el ámbito de la propia comunidad, para la promoción de nuevas vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa y misionera, son, sin duda, la manera principal por medio de la cual se expresa la fuerza de la Obra.
Ya que todos los bautizados están llamados a colaborar en la misión Universal de la Iglesia, la Obra se dirige a todo el Pueblo de Dios: familias, comunidades de base, parroquias, escuelas, movimientos, asociaciones, grupos eclesiales, obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos.
No menos importante es la oferta de contribuciones económicas según las posibilidades de cada uno. Los donativos, herencias, etc., pueden ser dirigidos a la Dirección Nacional de las Obras Misionales Pontificias (Obra de San Pedro Apóstol) presente en cada nación.

¿A quién hay que dirigirse para obtener otras informaciones sobre la Obra?
Directamenter con la Secretaria Nacional de la Obra

Hna. Nadia Rafael Ragino

PROLONGACIÓN DE LOS MISTERIOS 24

TEPEYAC INSURGENTES - DEL. GUSTAVO A MADERO

CP. 07020 MÉXICO D.F.    TEL 55-57500544 EXT. 120

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OBRAS MISIONALES PONTIFICIO EPISCOPALES DE MEXICO, A.R.

Referencia de fuente:  http://www.ppoomm.va/index.php?mnu=opere&chLang=ES&opera=POSPA

 

CONVOCATORIA

  • BASES

    1. La oración debe ser inspirada en la naturaleza y misión de la Obra de San Pedro Apóstol, así como en la vida y obras de las fundadoras de la OSPA. (Estefanía y Juana Bigard)
    2. Cada oración deberá ser inédita, si alguna oración presentará una enseñanza en contra de la doctrina de la iglesia católica o contradijese a la misma queda descalificada.
    3. Podrán participar todo laico o consagrado, de manera individual o grupal, con espiritualidad misionera.
    4. La oración ganadora, cede sus derechos a las OMPE, por lo que no puede volver a ser utilizada para ningún otro concurso o publicación; en el caso de todas las demás oraciones participantes, no podrán usarla nuevamente en un lapso de cinco años.
    5. La oración ganadora no podrá ser publicada por el autor a título personal nunca.
    6. Las oraciones que se encuentren participando en otras convocatorias o certámenes durante el mismo periodo serán excluidas cualquier tipo de plagio será motivo de descalificación y en caso de tener alguna repercusión legal, se actuará conforme a la ley penal.
    7. Sólo se aceptará una propuesta por participante.
    8. No podrán participar en la presente convocatoria los integrantes del área convocante y del jurado dictaminador en turno.
    9. La extensión de cada oración no deberá ser mayor a 100 palabras.

  • ETAPAS DE LA CONVOCATORIA

  • Etapa de entrega de la oración, revisión y eliminación.

    1. Se recibirán los trabajos terminados a partir del 4 de mayo hasta el 20 de agosto, fecha límite de entrega. (día dedicado a la Jornada de Oración por las Vocaciones Nativas)
    2. La oración debe ser enviada por correo electrónico al correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. en documento Word anexando sus datos personales: Nombre, Dirección, número telefónico fijo o celular, nombre del Instituto, grupo, etc., Parroquia y Diócesis.
    3. En caso de no contar con los recursos necesarios podrán entregar la oración a los Directores Diocesanos de Misiones de su respectiva diócesis de forma impresa o escrita, con sus datos personales, firmada y en un sobre cerrado.
    4. Las oraciones serán sometidas a un jurado para la dictaminación correspondiente.
    5. El fallo emitido por el jurado será inapelable; elegirá 5 oraciones inéditas para presentarlas al episcopado mexicano, que, a su vez revisará y elegirá la oración ganadora.
  • Etapa final y difusión.

    1. Se publicará la oración ganadora en la revista Ad gentes y Sembradores, en los medios de comunicación y redes de las OMPE y la CEM durante el mes de noviembre.
    2. Se realizará una entrevista al autor de la oración ganadora, para que comparta su experiencia e inspiración de la oración y será publicada en las revistas, medios de comunicación y redes de las OMPE y la CEM.
    3. Las Obras Misionales Pontificio Episcopales realizaran la distribución, comercialización y difusión de la oración ganadora a través de los medios que, para este efecto tiene establecidos.
    4. Se le otorgará al ganador 50 número de revistas con su entrevista y 50 números de la oración impresa.